En el año 1947, el Comité de Actividades Antiamericanas empezó a presionar a la fiscalía para que deportara a Chaplin, «
cuya vida en
Hollywood
contribuye a destruir la fibra moral de América
». Fue llamado a testificar en el Comité en varias ocasiones, pero no se presentó nunca. Al mismo tiempo, lo estaban acosando los Veteranos de Guerra Católicos, una asociación reaccionaria, que le acusaba de haber escrito una carta a Pablo Picasso, peligroso comunista para ellos, y un senador llegó a decir que «el comportamiento de Chaplin se aproximaba peligrosamente a la traición».
El 17 de septiembre de 1952, el fiscal general de Estados Unidos dio instrucciones a inmigración para retener a Chaplin, su esposa y varios de sus hijos, cuando viajaban en el Queen Elizabeth para asistir al estreno de Candilejas en Europa, hasta que las leyes norteamericanas decidiesen si debía ser expulsado. Lo acusaron formalmente de «pertenecer al Partido Comunista, así como de graves delitos contra la moralidad y de formular declaraciones que demuestran una actitud hostil y de menosprecio hacia el país gracias a cuya hospitalidad se ha enriquecido».
Últimos años [editar]
En abril de 1953, el actor se estableció en Suiza. En 1957 rodó una película en la que parodiaba a EE.UU. y la paranoia que le llevó al exilio, Un rey en Nueva York. En 1966 rodó su última película,
La condesa de
Hong Kong
, protagonizada por Marlon Brando y
Sophia Loren
. La película fue un fracaso comercial y los críticos no la respaldaron, pero tanto Brando como Loren dijeron que no podían decirle que no a un genio tan grande como Chaplin.
Dos décadas después de su salida, ya anciano, le fue concedido el permiso de regresar a Estados Unidos para recibir un Óscar Honorífico (1971) «por el incalculable efecto que ha producido en el arte del siglo XX, el cine», y que muchos interpretaron como un intento de reparación de todos los daños que le habían causado (si bien Chaplin ya había obtenido un Óscar Especial por su película El circo).
La entrega del premio se preparó especialmente; de hecho fue la única vez en que el premio a la Mejor Película no se entregó al final, momento que se reservó para Charlie Chaplin. Todos los ganadores de la noche fueron invitados a subir al escenario para que el mismo presidente de la Academia Daniel Taradash presentase el galardón luego de veinte minutos en que exhibieron los mejores momentos de su filmografía. Finalmente Chaplin apareció y el público aplaudió durante de hablar diciendo estas palabras:
«Las palabras parecen tan insignificantes, tan inútiles. Sólo puedo decir que... gracias por el honor de ser invitado aquí, y... oh son gente maravillosa y dulce, gracias».
En reconocimiento de sus destacados méritos fue nombrado Sir (caballero) por la reina Isabel II de Inglaterra y se convirtió en Sir Charles Chaplin (1975). A comienzos de los años 70, Chaplin comenzó a escribir la música y partituras originales para sus películas mudas, para estrenarlas como versiones definitivas. En total compuso la música de todas sus películas cortas de la etapa con First National (1918-1923), y también de sus largometrajes El chico y El circo. Su último trabajo completado fue la musicalización de su película de 1923 Una mujer de París, en 1976.
Charlie Chaplin era cómico dentro y fuera del cine. Gustaba a la gente y le gustaba la gente. Se recuerdan escenas públicas como aquella en un restaurante en que, al pedir su plato preferido de pescado, pescado a la plancha entero y muy grande, se ponía a dramatizar mientras todo el restaurante miraba desternillándose de risa cómo se lo comía lamentando su pérdida. U otras como probar el vino que le daba el camarero en su primera copa, escupirla con enorme asco ante el asombro de todos, incluido el camarero, y cuando se hacía el silencio mirar al camarero y decirle: «¡Excelente!». Son anécdotas de cómo la vida con él era una caja de sorpresas. (Comentado por su hija Geraldine en entrevistas).
En los últimos años de su vida se mantuvo alejado del mundo en su mansión de Corsier-sur-Vevey (Suiza), donde falleció el 25 de diciembre de 1977, mientras dormía, a la edad de 88 años. Alguna vez su hija Geraldine comentó curiosamente que a Charlie Chaplin nunca le gustó la Navidad ni disfrutar de ella, y que murió ese mismo día para recordarles todos los años la fecha de su muerte[cita requerida].
El 1 de marzo de 1978 su cuerpo fue exhumado y robado por un pequeño grupo de mecánicos polacos en un intento de extorsionar a la familia.[2] El plan no funcionó y los ladrones fueron capturados, recuperándose el cuerpo once semanas después cerca del Lago Léman. Este fue enterrado de nuevo en el mismo sitio, pero bajo dos metros de cemento para evitar otros posibles robos.
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