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Llevábamos un tiempo con la intención de dar a conocer una de las excursiones más bellas e interesantes que se pueden realizar en la provincia de Sevilla. Perfecta para los amantes de la naturaleza, la aventura y los restos arqueológicos. Una ruta aún poco conocida que sin embargo deja con la boca abierta a los osados que efectivamente confían en encontrar lo que buscan.
Debo reconocer que en mi primera vez no logré encontrar Munigua. Para empezar nos equivocamos de fecha, emprendiendo la visita a principios del mes de septiembre cuando aún el sol aprieta con ganas. A pesar de seguir algunas indicaciones nos perdimos en las fincas privadas, sin alcanzar siquiera a vislumbrar de lejos la sombra del “castillo”. La segunda vez tuvimos más suerte y logramos alcanzar lo que desde lejos parecía inalcanzable. La idea de compartir esta información es la de animar a nuestros lectores a conocer un bello enclave rural que por fortuna está abierto al público, aportando algún dato que puede ayudar a encontrarlo con mayor facilidad.
Nuestra excursión parte de Villanueva del Río y Minas, en la provincia de Sevilla. Municipio con un pasado vinculado a la actividad minera, en la que aún quedan testimonios materiales de la misma. La Rivera del Huesna ofrece una imagen pintoresca del municipio, siendo este el enclave al que debemos llegar una vez en Villanueva. Tomando una carretera donde se encuentra señalizado el Conjunto de Munigua (última señal que encontraremos), alcanzamos el pantano que se encuentra cerrado al visitante. Desde ese punto es posible iniciar el recorrido a pie, advirtiendo que se habrán de recorrer 8 Km hasta llegar a nuestro destino. La ruta merece la pena, es un camino tranquilo apenas transitado por vehículos con un bello entorno natural. En caso de no querer hacer la ruta a pie siempre queda la opción de avanzar en vehículo por el mismo camino (tiene algunos baches pero cualquier coche puede adentrarse en el terreno).
Sin abandonar el camino, a unos 6 Km nos toparemos de frente con la entrada a una finca privada. La puerta estará cerrada y podréis leer un cartel donde dice “Prohibido el paso a vehículos”. Es en este punto donde se debe dejar el coche bien aparcado, e iniciar el último tramo de la ruta a pie. Debemos penetrar en la finca privada con la precaución de dejar nuevamente la puerta cerrada, y avanzar por el camino. A partir de este momento nos encontramos en el interior de una finca privada donde pacen libremente toros. Estos animales están más que acostumbrados a las visitas de los turistas, así que no hay que tenerles miedo. Advertimos que es posible que en algunos tramos se pase realmente cerca de los mismos, pero como ya sabemos los animales solo atacan cuando se sienten en peligro. De modo que el mejor modo de caminar por este y todas las rutas rurales es sin hacer ruido y sin perturbar la tranquilidad del lugar.
Es importante retener bien claras las siguientes indicaciones para evitar equivocaciones que nos alejaran de nuestro destino. Una vez estemos dentro de la finca vamos a tomar el camino de la izquierda en la primera bifurcación que vamos a encontrarnos. Atravesaremos hasta tres fincas diferentes, fácil de reconocer porque los límites de una a otra están marcados con rejillas metálicas en el suelo. La segunda y tercera bifurcación de la ruta debemos tomarla a la derecha atravesando una granja, con establos, tractores, perros bien amarrados y hasta un ciervo precioso que se deja acariciar. Desde este punto es posible vislumbrar la parte exterior de la muralla que alberga el conjunto arqueológico de Munigua. Os parecerá que está lejísimos, sobre todo si habéis optado por hacer los 8 Km a pie, pero es ahora cuando empieza la parte más bonita de la ruta, sin desmerecer el resto.
Se debe iniciar la bajada de una leve pendiente y tomar los senderos que nos conducen hasta la entrada del yacimiento. La señalización a lo largo del recorrido es inexistente, la intuición y algo de información que hayas podido obtener a través de Internet o la experiencia de otros visitantes es lo que te hará encontrar el lugar. Probablemente en esto también resida parte de la magia del lugar, su inaccesibilidad. En el último tramo debéis evitar perder la orientación de la muralla y tomar aquellos caminos más accesibles. Recomiendo empezar a relajarse e incluso hacer una parada para disfrutar del entorno que en esta época debe estar precioso. A los pies de la muralla encontraréis un arroyo que es necesario atravesar. Debéis buscar la zona de menor caudal, nosotros encontramos una zona preparada con piedras que facilitaban el paso, sin embargo no evito que algunos metieran el pie en el agua. Desde este punto se ve la cancela que protege el conjunto, junto con el cartel de “Munigua”. La cancela podéis encontrarla cerrada, si está sin candado no tengáis miedo en abrirla y pasar al interior, seguramente no tardaréis nada en toparos con el vigilante que amablemente se prestará a acompañaros en el recorrido.
De 9 a 16 de la tarde es posible la entrada al conjunto, a partir de las 16 se cierra y hasta el nuevo día. Munigua es uno de los poblamientos urbanos más interesantes de la provincia. La mayoría de los estudios realizados en los últimos 50 años han sido dirigidos por el Instituto Arqueológico Alemán de Madrid que aún se encuentra al frente de las investigaciones. Los apasionados de la arqueología, así como cualquier interesad@, encontrará en Munigua valiosísimos restos que permiten comprender el urbanismo del poblado, la organización de la vida y las costumbres de sus habitantes. Termas, templos, viviendas, santuarios, se encuentran en un digno estado de conservación. Las vistas que desde el Santuario de aprecian de la vega son dignas de los mejores fotógrafos, así que no olvidéis la máquina de fotos, además de agua y algo de picar. Una excursión que como adelantaba aúna belleza natural, cultura y aventura. Para nosotros fue un día inolvidable, esperando repetir apenas sea posible.
Ante cualquier duda, poneos en contacto con nosotros.
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