| Un espectáculo audiovisual |
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| Escrito por Ramsés Ramsés |
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“Año 2154. Jake Sully (Sam Worthington) es un ex-marine confinado en una silla de ruedas que, a pesar de su cuerpo tullido, todavía es un guerrero de corazón. Jake ha sido reclutado para viajar a Pandora, donde las corporaciones están extrayendo un mineral extraño que es la clave para resolver los problemas de la crisis energética de la Tierra. Al ser tóxica la atmósfera de Pandora, ellos han creado el programa Avatar, en el cual los humanos "conductores" tienen sus conciencias unidas a un avatar, un cuerpo biológico controlado de forma remota que puede sobrevivir en el aire letal. Estos cuerpos están creados genéticamente de ADN humano, mezclado con ADN de los nativos de Pandora, los Na'vi. Ya en su forma avatar, Jake puede caminar otra vez. Ha recibido la misión de infiltrarse entre los Na'vi, los cuales se han convertido en el mayor obstáculo para la extracción del mineral. Pero una bella Na'vi, Neytiri (Zoe Saldana), salva la vida de Jake, y todo cambia. Jake es admitido en su clan y aprende a ser uno de ellos, lo cual le hace someterse a muchas pruebas y aventuras. Mientras, los humanos siguen con su plan, confiando en que la información de Jack les sea útil” – FilmAffinity. Si usted ha acudido a ver “Avatar” en 3D y ha tenido mareos o ha sufrido molestias oculares, está dentro de los afectados por el nuevo formato propuesto para los cines de España, Europa y el resto del mundo, según las noticias. Si por el contrario se encuentra dentro de aquellos usuarios del cine que no ha visto la película de James Cameron en 3D, no tiene porqué preocuparse por la posible repercusión en los defectos causados en la vista, sin embargo se ha perdido una de esas cintas que dejan un muy buen sabor de boca. “Avatar” era una de esas películas que no me llamaban la atención. Leí la sinopsis y no consiguió engancharme. Escuchaba las buenas críticas y opiniones de mis amigos que habían ido a verla, pero no terminaban de convencerme. Un fin de semana, tal vez por exceso de recomendaciones, compré las entradas un día antes para asegurarme una buena butaca, aunque estaba seguro que la sala no se llenaría, pero me gusta ser previsor. Acerté. La sala se llenó completamente, a pesar de llevar más de un mes y medio en cartelera. Tenía tres horas de film ante mis ojos y me preparé para la ocasión. Apenas noté el paso del tiempo. Puede que este detalle no sorprenda en una película de acción, pero si a esta información le agrego que la cinta de James Cameron no tiene un guión extraordinario ni una historia espectacular, surgen algunas dudas sobre la calidad de la película. Nada más lejos de la realidad. “Avatar” es un espectáculo visual y auditivo, un film cargado de colorido y efectos sonoros magníficos enmarcados en una buena música, todo cargado de acción a raudales, que deja una sensación majestuosa cuando las letras finales despiden al espectador.
Con una muy buena dirección, James Cameron consigue crear una cinta con un argumento bastante predecible, pero no por ello decepcionante. Sabemos lo que va a ocurrir y los elementos que crean la historia, pero a pesar de ello nos gusta. No posee un guión brillante y lleno de giros sorprendentes, de hecho adolece de esos elementos sorpresa a los que nos tiene acostumbrados su director en anteriores cintas (“Terminator”, “Alien, el regreso”, “Terminator 2” o “Titanic”), pero consigue sumergir al espectador en el mundo de Pandora y concienciarse de la difícil vida de sus habitantes. Con un pequeño toque inocente que acoge la clasificación de todos los públicos y una pincelada Disney sin pertenecer a la compañía (con un malo muy malo incluido) hace que un film con un gran porcentaje de digitalización, se convierta en una aventura llena de sensaciones que todos queremos vivir. Pese a su alto contenido digital, el reparto ayuda a cerrar esta creación con las buenas interpretaciones, aunque no excesivamente brillantes, de Sam Worthington, Sigourney Weaver y Zoe Saldana, de la que sólo podemos ver sus facciones en el mundo Na’vi. Se completa la ficha técnica con la música de James Horner, compositor con el que ya contó Cameron en su ultrapremiada “Titanic”, y la fotografía de Mauro Fiore. No es fácil. No es fácil pero James Cameron lo ha conseguido. Se ha gastado un presupuesto de más de 250 millones de dólares en crear un mundo fantástico donde el espectador es un visitante de lujo, y lo mejor: lo ha hecho bien. Con un grandísimo mensaje que transmite unas ideas muy claras y deja un regusto excelente, “Avatar” es de esas películas que consigue sacar una expresión de satisfacción a todo aquel que se pase por un cine a verla. Un film que ha sido nominado con cuatro Globos de Oro ganando dos (Mejor Película y Mejor Director) y que entra en las listas de los Óscar con nueve nominaciones (Mejor Película, Mejor Director, Mejor Fotografía, Mejor Banda Sonora, Mejor Montaje, Mejor Dirección Artística, Mejor Sonido, Mejores Efectos Sonoros y Mejores Efectos Visuales). Cameron, ante el grandísimo éxito de su obra, ya ha anunciado que habrá trilogía. Quizás sea porque las 3D me cautivaron, tal vez porque quise ser un Na’vi o puede que, sencillamente, fuera porque me hizo ilusión formar parte de una gran aventura visual y sonora, pero “Avatar” me gustó… además, siempre quise montarme en un dragón. Un ocho en la escala de diez. |




